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DPIEDRA · JOYERÍA

Historias de DPiedra

Hay joyas que se llevan. Y joyas que se cuentan.

Algunas historias comienzan con una joya. Otras, con una conversación, un recuerdo o un deseo que alguien comparte con nosotros. Son pequeños encuentros que nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos.

01 / HISTORIAS QUE VIAJAN

Una flor de azahar al otro lado del mundo

Una de nuestras clientas eligió una gargantilla de flor de azahar para acompañarla durante una cena especial en Bali.

Aquella noche, varias personas se interesaron por su joya y quisieron conocer su historia.

A su regreso a Murcia, pasó por nuestra tienda para compartir aquella experiencia. Y se llevó la pulsera a juego.

Hay joyas que viajan mucho más lejos de lo que imaginamos.

02 / HISTORIAS INESPERADAS

De un paparajote al Sánchez-Pizjuán

Una cena entre amigos, una idea que apareció de madrugada y una historia que terminó llegando mucho más lejos de lo imaginado.

Todo comenzó con la visita de un buen amigo, sevillano y proveedor de perlas, con quien Guillermo mantiene una larga relación de amistad y profesión.

Aquella noche salieron a cenar por Murcia. Entre conversaciones, anécdotas y muchas risas, llegó el momento del postre.

Guillermo quiso invitarlo a probar uno de los dulces más tradicionales de nuestra tierra: el paparajote.

Y, como suele ocurrir cuando alguien lo prueba por primera vez, su amigo mordió la hoja de limonero.

Las risas estaban aseguradas.

Durante la conversación surgió el Paparajote de Oro, nuestra creación elaborada a partir de una hoja natural de limonero recubierta de oro de 24K. Su amigo, vinculado también al Sevilla FC, le lanzó entonces una propuesta inesperada:

—Oye, ¿y no se te ocurre algo que podamos hacer para el Sevilla? Estoy preparando unos regalos institucionales.

—Pues ahora mismo, la verdad es que no se me ocurre nada.

La cena terminó y cada uno regresó a casa. Pero algunas ideas tienen la costumbre de aparecer cuando menos se las espera.

Una inspiración de madrugada

Después de apenas tres horas de sueño, Guillermo se despertó con una pregunta:

¿Y si pudiéramos conservar el césped del Sánchez-Pizjuán recubriéndolo de oro?

A la mañana siguiente, con el primer café, escribió a su amigo: «Tenemos que vernos. Ya tengo una idea».

Aquella propuesta acabó llegando a la presidencia del Sevilla FC. Gustó tanto que le pidieron preparar unas muestras.

Poco después, Guillermo viajaba a Sevilla con sus primeras pruebas y una invitación para asistir a un partido en el Ramón Sánchez-Pizjuán.

Tras una comida con el presidente y varios directivos, llegó el momento de presentar el trabajo.

La conversación terminó con una pregunta inesperada:

—Pero, niño, ¿esto que me estás contando es de verdad?

Y, después de comprobar las muestras, otra todavía más sorprendente:

—¿Y no tendrás que venir a ver nuestro césped?

Así fue como un joyero acostumbrado a estudiar gemas y metales preciosos acabó paseando por el terreno de juego del Sánchez-Pizjuán, acompañado por el responsable del césped, mientras las gradas comenzaban a llenarse de aficionados.

La escena tenía algo de surrealista. Pero la idea era perfectamente posible.

Cinco metros de césped y una camiseta muy especial

Al día siguiente de regresar a Murcia llegó un mensajero a la tienda con un paquete que goteaba. Dentro había un rollo de cinco metros de césped procedente del Sevilla FC.

Había llegado el momento de ponerse a trabajar.

Seleccionamos cuidadosamente el material y comenzamos a transformarlo en pequeñas piezas recubiertas de oro. Diseñamos unos marcos especiales, con un paspartú en el que se grabarían los títulos conquistados por el club, y nuestro amigo se ocupó de preparar una presentación en un estuche de lujo.

El resultado fue una pieza institucional cargada de significado: una pequeña parte del propio estadio convertida en un recuerdo para conservar.

En una de las siguientes visitas a Sevilla, Guillermo volvió a presentarse con su americana y su camisa, como de costumbre.

—Niño, ¿pero tú no tienes una camiseta para venir al fútbol?

—Pues no, presidente.

—Eso lo soluciono yo.

Al poco tiempo apareció un empleado con una camiseta oficial del Sevilla FC. En la espalda llevaba escrito un nombre muy especial: PAPARAJOTE.

Guillermo pidió que se la firmaran y terminó disfrutando del partido con su nueva camiseta.

Una historia que había comenzado con una hoja de limonero en Murcia ya formaba parte, de alguna manera, del Sánchez-Pizjuán.

Una cerveza inesperada en el Palace

La aventura todavía reservaba otra sorpresa.

Una mañana, mientras Guillermo trabajaba en la tienda, sonó su teléfono. Era Pepe Castro, entonces presidente del Sevilla FC.

—Niño, ¿qué haces?

—Pues aquí, trabajando.

Le contó que estaba con Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid, y que le había hablado de aquellas creaciones tan poco convencionales.

—¿Tienes algo que hacer hoy? ¿Por qué no te vienes a Madrid y nos tomamos una cerveza?

Unas horas después, Guillermo estaba en el Hotel Palace de Madrid, sentado con ambos presidentes y enseñándoles algunas de sus piezas.

Llevaba muestras del césped recubierto de oro y, por supuesto, un Paparajote de Oro.

Cuando explicó que la joya conservaba en su interior una hoja auténtica de limonero, Enrique Cerezo mostró su incredulidad.

Y Guillermo, llevado por el entusiasmo del momento, hizo algo que ni él mismo esperaba: partió la joya para enseñarle la hoja que había dentro.

—¡Pero estás loco! ¿Acabas de romper una joya de oro?

La respuesta salió sola:

—Yo esta mañana estaba en Murcia, en mi tienda, y ahora estoy aquí contigo… Así que supongo que sí.

Entre aquella conversación y otras muchas, incluida una sobre su pasión por el cine, nació el contacto que posteriormente permitiría desarrollar propuestas de joyería vinculadas a la nueva etapa del Atlético de Madrid.

Las historias detrás de las joyas

A veces, el origen de un proyecto no está en una reunión de trabajo ni en un encargo cuidadosamente planificado.

A veces comienza con una cena entre amigos, una broma alrededor de un postre murciano o una idea que aparece mientras todos duermen.

En DPiedra creemos que las mejores creaciones no solo deben tener un diseño especial. También deben tener algo que contar.

Y esta historia, desde luego, comenzó con un paparajote.

La historia continúa contigo.

Nosotros creamos las joyas. Vosotros continuáis sus historias.

¿Tienes una idea, un recuerdo o una ocasión que te gustaría convertir en una joya especial? Nos encantará escucharte.

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DPIEDRA JOYERÍA · MURCIA

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